En un intento por revigorizar la economía boliviana, el presidente Rodrigo Paz anunció medidas drásticas miércoles pasado, con el objetivo de reducir la dependencia del estado en la provisión de combustibles y estimular la competitividad. Aunque el impacto inmediato fue significativo, especialmente para los consumidores, el jefe de estado aseguró que estos cambios tendrán un …
“La nueva política energética en Bolivia: El gobierno desbloquea la libera economía con la supresión del subsidio a los combustibles y abre un nuevo capítulo para la industria petrolera nacional”

En un intento por revigorizar la economía boliviana, el presidente Rodrigo Paz anunció medidas drásticas miércoles pasado, con el objetivo de reducir la dependencia del estado en la provisión de combustibles y estimular la competitividad. Aunque el impacto inmediato fue significativo, especialmente para los consumidores, el jefe de estado aseguró que estos cambios tendrán un efecto positivo a largo plazo.
La medida más llamativa fue la eliminación de los subsidios a los combustibles, un programa implementado durante dos décadas. A su vez, Paz anunció una alza del 100 por ciento en el precio del gasolina y diésel, lo que llevó al litro de gasolina a costar casi el doble, pasando de 3.7 bolivianos a 6.96 bolivianos. El precio del diésel también se elevó significativamente, de 3.72 a 9.80 bolivianos por litro.
Sin embargo, para mitigar el impacto de esta medida en la economía popular, Paz decreto un aumento salarial del 20 por ciento para los trabajadores. Esto se suma a la liberación de la importación de carburantes, lo que permitirá a las empresas y particulares importar combustibles de manera gratuita, lo que podrá ayudar a controlar el precio en el mercado.
El presidente boliviano aseguró que estos cambios estarán vigentes durante seis meses, tiempo suficiente para que la economía se adapte a la nueva situación. Aunque algunos expertos han criticado la medida, argumentando que puede tener un impacto negativo en la pobreza y el desempleo, Paz sostiene que es necesario para lograr una mayor competitividad y atracción de inversiones extranjeras.
Además, Paz aseguró que este ajuste tendrá un efecto positivo en la lucha contra la corrupción. Al eliminarse los subsidios, se eliminan las oportunidades de sobornos y nepotismo que existían en el sistema actual. Esto podría ayudar a crear un entorno más transparente y limpio para hacer negocios.
Aunque el ajuste puede ser doloroso en el corto plazo, Paz espera que tenga un impacto positivo en la economía boliviana a largo plazo. Según el jefe de estado, esta medida es necesaria para lograr la estabilidad económica y la reducción de la dependencia del estado en la provisión de combustibles.
Es importante destacar que este ajuste no se produce aisladamente. El gobierno también está trabajando en otras medidas para mejorar la economía, como la promoción de la inversión extranjera, la reforma laboral y la simplificación de las regulaciones empresariales.
En última instancia, el éxito o fracaso de esta medida dependerá de cómo se adapte la economía boliviana a los cambios. Sin embargo, si Paz puede lograr que estas medidas tengan un impacto positivo en la estabilidad económica y la competitividad, podrían ser un paso importante hacia una mayor prosperidad para el país.






